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El nuevo modelo de PS5 se calienta más que la Xbox Series X: por qué no deberías preocuparte

PS5
(Crédito de imagen: Sony)

Durante el fin de semana, comenzaron a aparecer vídeos acusando al nuevo modelo de PS5, la CFI-1100B, que acaba de llegar al mercado, de ser peor que la PS5 original.

Esta afirmación, aunque en realidad es correcta, no es algo por lo que merezca perder el tiempo.

La razón por la que los creadores de contenido hacen esta acusación es porque han notado que la PS5 funciona a 55 grados centígrados, aproximadamente tres grados más caliente que la PS5 original cuando funciona a máxima velocidad.

Es verdad que este número resulta un poco preocupante teniendo en cuenta que la PS4 tuvo problemas porque se estuvo sobrecalentando en torno a la misma temperatura, pero la mayoría de las veces funciona a una temperatura bastante más fría que la PS4 Pro, que alcanzó los 65 grados.

Parte del motivo del aumento de temperatura es el hecho de que la nueva PS5 tiene un disipador de calor un poco más pequeño y una estructura ligeramente diferente que afecta a la forma en la que fluye el aire a través de la consola. Los resultados son notables, pero no tienen demasiada importancia.

Entonces, ¿qué significa eso? Bueno, pues la verdad es que no tienes que preocuparte por el nuevo modelo de PS5 más de lo que te preocupabas por una PS4, una PS4 Pro o incluso una Xbox One X, las cuales, según varias pruebas realizadas por Jeff Grubb de GamesBeats, podrían alcanzar los 60,3 grados mientras juegas a títulos como Hitman 2.


Análisis: comparación de temperatura entre la PS5 y la Xbox Series X

Cuando salió la Xbox Series X por primera vez, hubo algunas críticas sobre el diseño de la consola, y algunos creadores de contenido incluso llegaron a publicar vídeos falsos de la consola echando humo para asustar a los futuros compradores.

Sin embargo, pronto aparecieron muchos informes que demostraban que, en realidad, no había nada de qué preocuparse: la Xbox Series X a menudo funciona alrededor los 50 grados y, a veces, llega a alcanzar un máximo de 57 grados si está llevando a cabo procesos pesados.

Por ello, unos pocos grados de más no estropearán tu consola, y solo representan una amenaza para el hardware si se encuentra bajo la luz del sol o en espacios demasiado cerrados (como un armario cerrado), donde no hay ninguna forma de hacer correr el aire.

Así que, de momento: calma, gamers, vuestro hardware está seguro.