El acuerdo entre Microsoft y Activision será investigado por la Comisión Federal de Comercio de EE. UU.

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(Crédito de imagen: Activision Blizzard)

La adquisición acordada por Microsoft de Activision Blizzard se someterá a una revisión antimonopolio por parte de la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos.

La FTC dirigirá la investigación para determinar si el acuerdo propuesto perjudica sustancialmente la competencia en el mercado, informa Bloomberg (opens in new tab), citando una fuente cercana al asunto.

Normalmente, la FTC o el Departamento de Justicia de EE. UU. revisan las compras valoradas por encima de un determinado umbral (opens in new tab). Las operaciones se asignan a cada organismo en función de su experiencia en el sector correspondiente.

Sin embargo, la participación de la FTC en la adquisición es especialmente notable porque la presidenta de la FTC, Lina Khan, ha criticado abiertamente a los gigantes tecnológicos (opens in new tab) y la consolidación empresarial. 

Khan ha defendido anteriormente la necesidad de disolver y frenar a las grandes empresas tecnológicas, como Amazon, Facebook, Google y Apple. Su nombramiento como presidenta de la FTC llevó a que tanto Amazon como Facebook (opens in new tab) presentaran peticiones para que fuera apartada de cualquier investigación sobre esas empresas. 

Mientras preside la FTC, Khan ya ha bloqueado un importante acuerdo tecnológico que influye directamente en el gaming: La propuesta de adquisición de ARM por parte del fabricante de GPUs Nvidia, que ahora parece que se abandonará por completo.


 Más consolidación, menos exclusividad

Xbox games

(Image credit: Treyarch)

En su investigación, la FTC probablemente examinará hasta qué punto la adquisición acordada por Microsoft de Activision Blizzard (opens in new tab) minará la competencia a través de la exclusividad de la plataforma. Si el acuerdo se lleva a cabo, Microsoft estaría en condiciones de mantener varias franquicias de juegos importantes, incluida la serie más vendida Call of Duty, en exclusiva para Xbox, y fuera de PlayStation.

El jefe de Xbox, Phil Spencer, no tardó en aplacar los miedos surgidos tras el anuncio del acuerdo, afirmando que no pretende "apartar a las comunidades" de otras plataformas. Asimismo, se reveló que los acuerdos contractuales existentes garantizan que los próximos tres juegos de Call of Duty se lanzarán en PlayStation. Sin embargo, más allá de ese punto, la futura exclusividad de la serie, y de otras similares, no está clara. Microsoft no se ha comprometido a nada concreto.

Si Microsoft puede demostrar suficientemente a los reguladores que su control de estas franquicias millonarias no obstaculiza en gran medida a la competencia, el acuerdo será aprobado. Si no, no se cerrará, al menos en su forma actual.

Sin embargo, el acuerdo no se evaluará en el vacío, sino a la luz de la creciente consolidación de la industria del gaming. El año pasado, Microsoft finalizó la adquisición de Bethesda, la empresa desarrolladora de Doom, Fallout y The Elder Scrolls, mientras que el editor de Grand Theft Auto, Take-Two, anunció su propuesta de compra del fabricante de juegos para móviles Zynga a principios de año.

Y solo dos semanas después de que se anunciara la adquisición de Activision Blizzard por parte de Microsoft, Sony, su competidor en el sector de las consolas, reveló sus propios planes de compra de Bungie, desarrollador de Destiny y Halo, por 3.600 millones de dólares, lo que supone una monopolización aún mayor del sector.

Editor en TechRadar España de día, guitarrista de blues y friki de los cómics de noche. ¿O era al revés?