Las 4 claves para entender la psicología detrás de los juegos de terror, según PlayStation

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(Crédito de imagen: PlayStation Latam)

Los juegos de terror son como el espeluznante postre que siempre volvemos a pedir: sabemos que nos hará sudar frío, que quizás nos desvelaremos y que, en algún momento, gritaremos como si nos estuvieran persiguiendo… ¡pero volvemos una y otra vez! Con títulos recientes como Until Dawn y el regreso de Silent Hill 2, vale la pena preguntarse: ¿por qué queremos asustarnos en la seguridad de nuestro propio sillón? Aquí, cuatro espeluznantes claves que nos da PlayStation, para entender la psicología (¡y el atrevimiento!) detrás de los videojuegos de terror.

1. La adrenalina sin consecuencias: cuando el riesgo es puro entretenimiento

Para los amantes de este género, enfrentarse a un monstruo no es tan aterrador cuando sabes que no va a arrastrarte al inframundo. La adrenalina de correr en un videojuego no es la misma que al ser perseguido por un perro (o un payaso a medianoche). Esta "simulación de peligro" nos permite experimentar, sin riesgo alguno, esa pizca de terror que a nuestro cerebro le fascina. Es una práctica para enfrentar peligros desde la comodidad del sofá, como si de un gimnasio emocional se tratara. En otras palabras, los videojuegos de terror nos permiten "ejercitar el miedo" sin quedarnos sin aliento... o sin alma.

2. Catarsis emocional: cuando el terror nos hace llorar… y nos gusta

Por raro que suene, a veces un buen susto es terapéutico. Juegos como Silent Hill 2 no solo buscan que te escondas debajo de la cama: su historia te sumerge en temas oscuros y profundos como la culpa y el arrepentimiento. Nos identificamos con los protagonistas y, al enfrentarnos a sus pesadillas, confrontamos también las nuestras. ¿Alguna vez un videojuego te ha hecho llorar justo después de un susto? ¡Bienvenido al club de los masoquistas digitales! Aquí, el miedo es solo la puerta de entrada a una limpieza emocional intensiva.

3. El encanto de lo desconocido: cuando el miedo nos mantiene pegados a la pantalla

Parte de la magia de los juegos de terror es que nos impulsan a descubrir sus secretos… incluso cuando cada fibra de nuestro ser nos dice que salgamos corriendo. Títulos como Until Dawn nos enredan en tramas llenas de secretos, pistas y momentos de "¡no abras esa puerta!", en donde sabemos que algo horripilante nos espera, pero no podemos evitar la curiosidad. Es un tira y afloja entre la curiosidad y el instinto de supervivencia. Al final, ese "misterio sin resolver" nos arrastra a más horas de juego (y sí, tal vez a más pesadillas).

4. Lo desconocido en el sótano, en la niebla, o bajo la cama

Ah, el miedo a lo que no podemos ver... esa cosquilla fría en la nuca que sentimos cuando no sabemos qué o quién se oculta en la sombra. Los juegos de terror son expertos en jugar con nuestra aversión a lo que no podemos explicar: una figura borrosa en la niebla de Silent Hill o un sonido extraño en Until Dawn. Esta estrategia no solo explota nuestro miedo a lo desconocido, sino que nos sumerge en una atmósfera de inquietud constante. Aquí, el horror no necesita monstruos, porque lo que imaginamos siempre es peor que lo que realmente está detrás de la puerta.

El verdadero final boss: el miedo controlado

¿Conclusión? Los juegos de terror tienen mucho más que mecánicas espeluznantes: son maestros en manipular nuestras emociones y nuestra biología. Nos dan esa combinación única de alivio, susto y fascinación, en la que enfrentamos la oscuridad mientras estamos seguros de que el monstruo solo es un puñado de píxeles. Así que, la próxima vez que te escondas tras el sofá o grites al ver una sombra en el videojuego, recuerda: es tu cerebro agradeciéndote otra sesión de cardio... psicológico.

Jorge Covarrubias
Editor

Apasionado del mundo de los videojuegos. El survival horror mi género favorito y de Resident Evil. Dedicado también a probar, conocer y reseñar todo tipo de gadgets y del mundo tech.