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Por qué el iPhone 12 mini es el mejor iPhone de la historia

(Image credit: Apple)

Éste es el nuevo iPhone 12 mini. 5,4 pulgadas de pantalla en un cuerpo compacto, más pequeño que el iPhone SE 2020, pero con una pantalla mucho más grande. Después de varios años de aumento absurdo en los tamaños de los teléfonos, el nuevo iPhone 12 mini es un soplo de aire fresco — un oasis de sentido común en un océano de estupideces gigantes que no caben en el bolsillo de los pantalones a no ser que siempre vayas en chandal.

Para que os hagáis una idea, el nuevo iPhone SE 2020 con pantalla de 4,7 pulgadas mide 138 x 67 milímetros. ¿El iPhone 12 mini? Sólo 131.5 x 64.2 milímetros. 

Una máquina formidable

Si tenéis un iPhone 6, 7 u 8 en casa, agarradlo y mirad el tamaño. Es diminuto. Comparado con todos los iPhone o Android actuales, es una auténtica gozada excepto por su pequeña pantalla de 4,7 pulgadas. 

Ahora imaginadlo aún más pequeño y ligera — y todo pantalla (excepto el infame notch, claro). Un celular tan pequeño que cabe cómodamente en cualquier pantalón y en la palma de la mano. Tan pequeño que lo puedes manejar con una sola mano con total comodidad a pesar de que el tamaño de pantalla no sea muy diferente a la del iPhone 12. 

De hecho, lo increíble es que tiene con una resolución absoluta casi idéntica a la del iPhone 11 Pro, pero aún más nítida. El iPhone 11 Pro tiene 2436 x 1125 pixels. El iPhone 12 mini, 2340 x 1080 pixels. La resolución relativa iPhone 11 Pro es de 458 puntos por pulgada. La del mini es de 476 puntos por pulgada — y encima con calidad OLED de alto rango dinámico y compatibilidad Dolby Vision.

Esto es algo más que notable.

El principio del dedo pulgar de Steve Jobs

El contraste con el demencial gigantismo Android es sorprendente.

El iPhone 12 mini es un ejercicio de miniaturización formidable, un tamaño compacto, totalmente manejable con una mano pero ofreciendo una pantalla con un tamaño grande y una proporción ideal. A excepción del infame notch, que seguiría estando en la parte superior y unos marcos demasiado gruesos, el iPhone 12 mini parece el celular perfecto.

Incluso con esos gruesos marcos, el iPhone 12 mini es una “casi-vuelta” a los orígenes y los principios que Steve Jobs y Jony Ive establecieron con el iPhone 4 y el iPhone 5: la idea de que un teléfono debe poder manejarse cómodamente con una sola mano. Es un principio ergonómico básico: para poder usar un celular con una mano — y ésta era según Jobs y Ive la única manera lógica de usar un celular por la calle, en el coche o en transporte público — el dedo pulgar de la mano que lo sujeta debe llegar con relativa facilidad a toda la pantalla. O casi toda.

Desgraciadamente, los fabricantes coreanos y chinos vencieron esa guerra contra Apple, lanzándose en una carrera sin sentido por hacer todo más y más grande sin tener en cuenta la ergonomía ni la experiencia de usuario — y de esos polvos vienen ahora los lodos de querer hacer celulares plegables. El efecto en el mercado es que los usuarios que quieren un teléfono de un tamaño razonable se han visto acorralados — y Apple ha debido ver una oportunidad en sus cifras de ventas y análisis de mercado para capturar ese segmento, la minoría silenciosa que odia los zapatófonos.

Tamaño iPhone 12 mini contra iPhone SE 2020 e iPhone 5

iPhone 12 mini (centro) comparado al iPhone SE 2020 (derecha) e iPhone 5 (izquierda). El iPhone 12 mini no es mucho más grande que el iPhone 5 pero la pantalla es muchísimo más grande. (Image credit: Future)

El mejor iPhone de la historia

Porque al final, la culpa de que hayamos acabado con zapatófonos por todas partes ha sido de la masa consumidora que al parecer compra poseída por la falsa idea de que ”más es mejor”. 

Sí, una TV más grande es mejor que una pequeña — si tienes dónde ponerla. Y un coche más grande es también mejor que uno pequeño — a no ser que no tengas familia numerosa ni tengas que transportar cosas. Y sí, es verdad que las pantallas más grandes muestran las imágenes de Instagram o los vídeos de TikTok a un tamaño más cómodo para los ojos — sacrificando la portabilidad y la ergonomía gracias a celulares que apenas caben en nuestros bolsillos y obligan a usar las dos manos. Cuando esto pasa es que algo se está haciendo mal. Eso no es buen diseño. Es glotonería.

El iPhone 12 mini responde precisamente a esa crisis de diseño y consigue ser una máquina impresionante, con unas cámaras en apariencia excelentes y mejoras como el cristal cerámico o la carga Magsafe. El tamaño diminuto — y el precio sorprendentemente reducido — lo hace más impresionante que los iPhone 12 Pro e iPhone 12 Pro Max, a pesar de que, tecnológicamente, estos últimos sean más avanzados. La música que James Bond que Apple usó en su presentación fue perfecta para la ocasión.

Pero lo más importante es que quizás represente un cambio de tendencia y el mundo Android — siempre a la zaga de Apple en cuanto a hardware se refiere— comience a fabricar celulares con pantalla grande pero en un tamaño compacto. 

El iPhone 12 mini es un teléfono que, a falta de probarlo, parece casi perfecto para los enemigos de los zapatófonos, esa parte de la población terrestre que no quiere ir por el mundo con una tabla de planchar sobresaliendo del bolsillo de los pantalones vaqueros. Y para mí, este cambio de filosofía es suficiente para que me plantee volver al mundo iPhone después casi dos años de haber dado el salto a Android con un Xiaomi Mi Mix 3 — que reemplazó mi iPhone 6.