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Microsoft ha ganado a Apple

(Image credit: Microsoft)

Microsoft acaba de destrozar a su gran viejo enemigo en media hora con dos nuevos productos que no saldrán hasta el año que viene: Surface Neo y Surface Duo. El primero, un 2-en-1 con dos pantallas y un teclado magnético que parece sacado de 2001: Una Odisea del Espacio. El segundo, un teléfono también con pantalla doble compatible con Android e integrado con Windows. Me han dejado picueto.

Hacía mucho tiempo que la presentación de un producto tecnológico me dejaba tan impresionado. De hecho, la última vez fue cuando Steve Jobs dijo aquello de “es un teléfono, es un cliente de correo, es un navegador, es un iPod” en 2007 y presentó el primer iPhone. El iPhone 4 también me gustó mucho, pero era un variación de lo mismo. Un producto revolucionario, una obra maestra que cambiaba el concepto de lo que era un comunicador móvil.

Ahora, más de una década más tarde, Microsoft ha hecho exactamente lo mismo. Ha innovado donde Apple lleva años haciendo arreglos a su obra maestra para convertirla en una balada triste de trompeta — un producto aburrido, sin substancia, sin visión. Lleno de características absurdas como los Memojis y que al final es siempre más de lo mismo. 

Es normal que estas cosas pasen. Es lo que en las escuelas de negocios llaman el clásico dilema del innovador: llega un momento en que, si no sabe salir del bucle del éxito inicial, una compañía como Apple se dedica a fabricar productos como chorizos, añadiendo camaritas aquí y Memojis allá que no aportan nada ni rompen moldes ni ná de ná. Es un caso de libro. El contable Cook y una comparsa que no le chista están atrapados en el limbo del beneficio a toda costa, de la optimización, del marketing puro y duro para ordeñar a la vaca de los consumidores tontorrones que compran manzanas como si compraran Nike, cobrándoles por todo y además más que nadie. 

Y mientras los de Redmond llevan rompiendo esos moldes desde hace tiempo con un hardware impecable — los ya famosos Surface. Poco a poco, se han hecho con el liderazgo técnico, estético y, más importante todavía, moral. Algunas de sus máquinas son bellísimas, con un diseño industrial extremadamente funcional a la vez que arriesgado, como el Microsoft Surface Studio o el Surface Book. 

Y todo integrado con un software cada vez más pulido y minimalista que huye de adornos. Es una estrategia demoledora que sigue los pasos de Apple pero sin caer en sus trampas. Y además le añaden algo fundamental en estos momentos: son realmente expertos en la nube de marras, en el proceso remoto, y en videojuegos. Apple no tiene ni pajolera idea de nada de esto. De hecho, hasta les han pillado subcontratando espacio iCloud en Amazon y Microsoft.

Pero tanto Surface Neo como Surface Duo son la máxima expresión de una misión clara que sólo una compañía que se sabe perdedora frente al gigante puede elegir sin miedo. Irónicamente, al contrario que a finales de los 90, es ahora Microsoft la que hace de David y arriesga para ganar, cogiendo su honda y cargándola de cacharros de metal y cristal que parecen del futuro para romperle la crisma al goliath Tim Cook y sus mariachis.

Microsoft Surface Duo: una preciosidad de bicho.

Microsoft Surface Duo: una preciosidad de bicho.

(Image credit: Microsoft)

Microsoft Surface Neo

Después de presentar la nueva línea de 2-en-1 — el Surface Laptop 3, Surface Pro 7 y el Surface Pro X — la compañía de Washington confirmó lo que parecía hasta hoy un mito: el Centaurus. Ése es el nombre en clave de esta máquina que parece un iPhone 4 gigante pero hecho con dos pantallas enmarcadas en acero, cristal, y aluminio.

No estará disponible hasta el 2020, pero Microsoft lo ha presentado para que los desarrolladores como Adobe y compañía se pasen un año adaptando sus aplicaciones a Windows 10X. Este último es una versión del sistema operativo diseñada para ser utilizada en entornos multipantalla.

El diseño de la máquina parece salido de una película de ciencia ficción. Como si lo hubiera diseñado Tony Stark hasta arriba de LSD después de haberse visto el 2001 de Stanley Kubrick 25 veces seguidas. Las dos pantallas parecen OLED o MicroLED. Las pantallas, con un perfil redondeado en las esquinas hecho de acero y aluminio, se cierran de forma perfecta. Click. Mamá, yo cuando sea mayor quiero ser diseñador de hardware de Microsoft.

Puedes usarlo como quieras. En formato horizontal o vertical. En formato tienda de campaña. Dándole la vuelta. Extendiendo aplicaciones entre las dos pantallas o con una aplicación en cada pantalla para hacer multitasking. Como te dé la gana.

También tiene un teclado físico opcional que cubre parte de la pantalla inferior para convertirlo en una especie de portátil. El teclado se queda pegado en la posición que tú quieras gracias a lo que parece son poderosos imanes, dejando al descubierto parte una parte de la pantalla que adopta diferentes funciones en relación con la posición del teclado.

Si lo pones en la parte inferior, la parte de arriba del display se convierte en un espacio para extender la aplicación que estés usando o para poner otra aplicación (en la demostración mostraron Netflix en tamaño reducido mientras el display superior mostraba Word a toda pantalla). Y si pones el teclado en la parte superior de la pantalla, la parte que queda al descubierto se convierte en un trackpad de forma automágica.

El teclado situado en la parte inferior de la pantalla mientras la parte superior muestra emojis y gifs en una aplicación de mensajería.

El teclado situado en la parte inferior de la pantalla mientras la parte superior muestra emojis y gifs en una aplicación de mensajería.

(Image credit: Microsoft)

El resultado es una máquina de esas que te dejan con la tarjeta de crédito en la boca, babeando como un perro de Pavlov. 

El Surface Neo parece del futuro y es del futuro: saldrá en 2020. Y además lleva un procesador Intel Lakeside especialmente diseñado con Microsoft para ahorrar energía. Eso significa que los desarrolladores tradicionales como Adobe sólo tendrán que modificar Photoshop o Premiere para que tengan en cuenta las dos pantallas. 

El precio todavía no se sabe pero seguro que será bastante más barato que los 2.000 dólares del Samsung Galaxy Fold, con su frágil pantalla OLED flexible.

El nuevo teléfono Surface Duo que no es teléfono, según Microsoft.

El nuevo teléfono Surface Duo que no es teléfono, según Microsoft.

(Image credit: Microsoft)

Microsoft Surface Duo

El nuevo Surface Duo funciona con los mismos principios que Surface Neo. Tiene el mismo interfaz y las aplicaciones se comportan igual. Pero al contrario que Neo, Surface Duo no usa Windows 10X e Intel. Utiliza Android 10 y tiene un procesador Qualcomm Snapdragon. Es decir, que tendrá todas las aplicaciones de Android disponibles nada más salir al mercado.

Microsoft no le quiere llamar “teléfono” sino Surface, pero por mí como si le llama bocadillo de mortadela con mayonesa. Si puede realizar llamada y usar WhatsApp, es un teléfono sí o sí. Smartphone, si te quieres poner cursi, querida, pero un teléfono.

Y que teléfono. Es todo lo que el Galaxy Fold debería haber sido — sin la pantalla OLED flexible de marras que es más delicada que un martillo de porcelana. El lenguaje de diseño industrial es el mismo que el del Duo, pero más pequeño. Como el Duo, también es un objeto que parece sacado de una película de ciencia ficción — de esos que invitan a ponerte un traje de Duck Dodgers e ir por el mundo haciendo la señal de Spock.

El jefe de Surface y la tablas de la ley.

El jefe de Surface y la tablas de la ley.

(Image credit: Microsoft)

Microsoft ha vencido a Apple

Sí, Microsoft ha vencido a Apple. Y lo dice un fanboy escribiendo en un iPad Pro que lleva usando Mac desde los años 90 y que escribía libros sobre Mac cuando nadie en el planeta daba un duro por Apple. 

Ha vencido porque le han echado los arrestos que Apple no tiene. A Tim Cook — un burócrata sin visión alguna que es la anti-tesis de Steve Jobs y el responsable que Jony Ive se marchara por patas de la compañía — sólo le interesa el dólar y exprimir al fiel, esos nengs, niñas bien, y cursis de bigote engominado que hasta hace poco se reían de Apple y ahora hacen cola para endeudarse y comprarse un iPhone 11 Pro Pim Pam Max para luego ponerle una funda transparente. 

A Cook y su equipo no le interesan la innovación. No le interesa arriesgar. Les interesa el marketing y la optimización de la producción y distribución para sacar más perras gordas. Ésa es la clave: sólo quiere sacar doblones de oro a todo el que pueda, con servicios en la nube que funcionan de aquella manera y accesorios como los AirPods — que por otra parte hay que reconocer funcionan de maravilla. Pero en lo que se refiere a innovación, ni está ni se la espera.

Y Microsoft, que hace unos años parecía condenada a las páginas del “Contables y Administradores de Fincas Today”, ha resurgido como un auténtico innovador del hardware, con productos que no sólo son bonitos sino que además son coherentes con su funcionalidad hasta las últimas consecuencias. Esas leyes de Dieter Rams — que antes predicaba Ive y Jobs como si fueran los Diez Mandamientos — son ahora de la compañía de Redmond y su equipo Surface. 

Más temprano que tarde, la marea cambiará. Como no espabile Cook, Apple caerá otra vez en sus años 90. Y esta vez Steve Jobs no va a resucitar de entre los muertos para rescatarles.