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La PS5 tendrá problemas de rendimiento con juegos 4K, dice una fuente fiable

PS5
(Image credit: Sony)

Parece que Microsoft podría estar de suerte después del desastre del retraso de Halo Infinite y mantener una ventaja crucial de la Xbox Series X: el rendimiento a resolución 4K. Según una fuente fiable, los desarrolladores dicen que están teniendo serios problemas para mantener una velocidad adecuada para jugar a 4K en la PS5. La PlayStation 5 renquea.

El rumor viene AestheticGamer, un reputado tuitero que tiene un historial sólido en sus filtraciones y predicciones: los 10.24 teraflops de la PS5 no son capaces de correr juegos a una resolución de 4K real.

Respondiendo a una pregunta sobre el motor gráfico de Capcom en Resident Evil 8, AestheticGamer afirmó que varios desarrolladores de juegos de PS5 dicen que la consola no puede con la resolución 4K ni a tiros. El resultado será que, en vez de ver títulos con esa resolución nativa y la maxima nitidez posible, los usuarios verán muchos juegos que han sido escalados a 4K desde resoluciones menores, con la perdida de calidad que eso conlleva. Sin embargo, siempre según el reputado tuitero, “la Xbox Series X no tiene ese problema”. 

Sin duda va a ser un punto a favor de Microsoft en la guerra de las consolas, aunque no sabemos si a los usuarios les va a importar o si ni siquiera lo van a notar. La PS4 Pro utiliza la misma técnica: los juegos se renderizan a 1440p y luego los desarrolladores aplican un filtro de escalado para crear un falso 4K. La gente por ahora no se ha quejado, pero si comparas un juego de la Xbox Series X con 4K real y el mismo en PS5 con fake 4K, la diferencia será más que notable.

¿Le importará al público?

Lógicamente, exceptuando los gamers más radicales que exigirán las especificaciones más altas y puras posibles, el público normal no va a estar comparando la salida de un juego en 4K real o 4K falso en dos pantallas 4K. El ojo humano no registra la realidad de forma lineal — como una cámara — y nuestro cerebro utiliza multitud de trucos para “aumentar” la resolución de todo lo que ve dependiendo del movimiento y el foco de atención.

También hay que contar con el hecho de que ésta es la primera generación de videojuegos. Típicamente, los juegos de la primera hornada no son capaces de usar al 100% la capacidad de la consola porque los desarrolladores todavía no se han familiarizado con todos los recursos y trucos a su alcance para exprimir hasta la última gota de potencia de los procesadores gráficos y la memoria.

Eso también juega a favor de la Xbox Series X. Si ya es capaz de llegar a esa definición con facilidad en la primera ola de títulos, eso significa que los juegos irán mejorando y sofisticando mucho más en la consola de Microsoft a medida que lleguen nuevos títulos.

Aún así, lo que contará a la hora de elegir una consola u otra es la jugabilidad de los títulos disponibles. Por eso Nintendo — aún con consolas de una potencia mucho más reducida que las Xbox y las PlayStation — triunfa con los juegos de su Switch. El 4K, los trillones de polígonos, el raytracing, los fotogramas por segundo o el HDR no son necesarios para crear una experiencia divertida e inolvidable — aunque en ocasiones sí es verdad que sirven para crear mundos que antes eran imposibles. 

Al final, para jugar a un buen juego no hacen falta ni teraflops ni puñetas fritas, sino un buen diseño.