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La PS5 me está haciendo odiar el gaming en PC

Angry PC Gamer
(Image credit: ShutterStock)

El año pasado hubo muchos momentos difíciles, pero sus últimos días trajeron los mayores anuncios de la historia de los videojuegos — desde el lanzamiento de las esperadas consolas de nueva generación Sony PS5 y Microsoft Xbox Series X, hasta la revelación de las últimas líneas de tarjetas gráficas de AMD y Nvidia que prometían comerse hasta los juegos más exigentes.

Salí de todos estos anuncios con grandes esperanzas y expectativas. Hace años que tengo una PS4 y un PC para juegos, pero mis PCs siempre se han ganado el título de ser mi hardware de juegos favorito, dejando a mi PS4 acumulando polvo durante meses. Sabiendo que sólo podía permitirme una actualización tenía que tomar una decisión: ¿compro una PS5 ahora, o ahorro para comprar una GeForce RTX 3090 y una nueva CPU?

Parecía una opción obvia en ese momento. Ahora me estoy arrepintiendo.

Cuando se anunció la nueva generación de tarjetas gráficas con trazado de rayos, sólo disponíamos de algunas demostraciones y algunos gráficos para mostrar el rendimiento que podíamos esperar. Desde que estas GPU llegaron al mercado, hemos visto que juegos como Cyberpunk 2077, Watchdogs: Legion y The Medium, que nos han dado la oportunidad de probar este innovador hardware por nosotros mismos. Y, cada vez, ya sea por un software demasiado exigente o por la falta de optimización para PC, me he sentido decepcionada.

Antes de que los juegos salieran a la venta, descubríamos unos requisitos de sistema bastante alarmantes para jugar a los últimos títulos de gama alta. DSOG ha informado esta semana de que The Medium no podría ejecutarse a 60FPS consistentes en un PC equipado con un Intel i9-9900K y una RTX 3080, incluso con una calidad estándar de 1080p y el trazado de rayos desactivado. Y los problemas de optimización a los que se enfrenta The Medium no son los únicos.

Podría volver a jugar a algunos juegos más antiguos, pero yo quiero los nuevos lanzamientos — que se suponía que debían mostrar la potencia bruta del hardware más reciente. Y éstos no funcionan como se esperaba. En las consolas tampoco han dado la talla, pero los títulos exclusivos de Sony no sufren los problemas de los juegos multiplataforma.

En las últimas semanas me he preguntado qué sentido tiene tener las tarjetas gráficas y las CPU más potentes del mercado si los juegos no funcionan bien. Este hardware debería durar varios años a los gamers sin necesidad de actualizarlo y, sin embargo, ya parecen anticuados al intentar usar estos nuevos juegos. ¿Se han excedido los desarrolladores? ¿O nuestras expectativas son demasiado altas? Sinceramente, es difícil decirlo en este momento. 

miles morales

(Image credit: Sony)

A veces, los juegos de PC parecen una batalla constante para adaptarse a lo último en tecnología de hardware, combinando el amor por la tecnología con la afición a los juegos. Para ser un jugador de PC hay que hacer un esfuerzo constante, gastar dinero o ambas cosas, porque una de las principales razones por las que la gente elige una computadora en lugar de una consola es la posibilidad de disfrutar de los juegos con la máxima calidad posible. Los jugadores de PC bromean sobre su complejo de superioridad por esta misma razón.

Sin embargo, los propietarios de la PS5 pueden disfrutar de una calidad 4K, una mejor optimización de los juegos — en algunos títulos — y una respuesta háptica en el mando DualSense por un precio significativamente inferior al que costaría comprar o fabricar un ordenador para juegos comparable. Puedo sentir que mi ego — inflado por construir y jugar en un gaming PC — se marchita cuando intento calcular cuánto esfuerzo y dinero estoy poniendo en mi afición al gaming PC en comparación con la diversión que obtengo realmente de los nuevos juegos que demandan este esfuerzo constante.

Una de las principales razones por las que compraré una PS5 es por los títulos exclusivos de Sony. Estos juegos aparecen constantemente en las listas de "lo mejor" y — a pesar de que también juego a juegos exclusivos para PC, como World of Warcraft o Dota 2 —  prefiero los títulos exclusivos de Playstation. A veces acaban llegando a Steam o la Epic Store, pero eso sucede al cabo de los años y después de una optimización intensa.

Cuando Sony anunció Horizon: Forbidden West, Demon's Souls y God of War: Ragnarok, los apunté con entusiasmo como títulos a los que quiero jugar cuando pudiera comprar la PS5. Ahora que han pasado los primeros meses del hardware Nvidia Ampere y AMD 'Big Navi', me siento decepcionada y envidio a mis compañeros gamers de consola.

Aloy from Horizon Forbidden West swims underwater

(Image credit: Sony)

Jugar con una consola no supone ningún esfuerzo: no hay que preocuparse por el overclocking ni por cambiar el sistema de refrigeración ni la CPU. El mando viene en la caja, así que no hace falta investigar las mejores opciones de ratón o teclados para mejorar el rendimiento. Todo el sistema viene hecho, con un precio relativamente asequible en comparación con lo PC — y sólo hay que actualizarlo cada 5 o 7 años. En comparación, jugar en un PC resulta casi agotador y económicamente deprimente.

Esto no quiere decir que vaya a cambiar mi PC por una PS5. Estoy segura de que el año que viene volveré a hacer bromas a costa de mis amigos que juegan con la consola, pero de momento me bajo del caballo. Hasta que los juegos estén más optimizados para PC o los desarrolladores gestionen sus expectativas de hardware de forma razonable, todos los juegos que espero en 2021 son exclusivos de PS5. Ahora sólo tengo que comprar una — si es que puedo conseguirla en alguna parte.