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Abandonar mi smartwatch me ha hecho redescubrir mi amor por el deporte

Honor Watch GS Pro
(Image credit: Future)

Los mejores smartwatches ofrecen un montón de funciones extravagantes para los corredores habituales. Yo mismo he probado dispositivos con toneladas de herramientas que me han ayudado a mejorar mi velocidad y mis tiempos. 

Estas funciones van desde GPS integrado, para que puedas controlar dónde has ido, hasta desgloses precisos de las diferentes etapas de tu recorrido e incluso modos que te indican el tiempo que necesitas para descansar entre entrenamientos.

Pero, después de usar tecnología para correr durante años — de smartwatches a relojes para correr y pulseras de fitness — me he dado cuenta de que pueden ser más una maldición que una bendición.

Agotado

He probado bastantes smartwatches y herramientas de fitness en este tiempo en Techradar. Incluso solía escribir una columna quincenal sobre entrenamiento. Me he acostumbrado a usar estos dispositivos para controlar mi tiempo, distancia y estadísticas. Solía correr tres o cuatro veces a la semana y hacer un entrenamiento en casa a diario. H

asta el Viernes Negro, que es una época de mucho trabajo para los periodistas tecnológicos. Trabajaba días de 12 horas o más, a menudo durante la noche, y eso arruinó por completo mi horario. No hice nada de ejercicio durante varias semanas, ya que no tenía ni tiempo ni energía.

El ejercicio posterior fue frustrante. Es difícil recuperar la fuerza y la resistencia después de haberla perdido tan drásticamente. Los relojes inteligentes lo hicieron mucho más difícil.

Como usaba mi smartwatch todo el tiempo, yo sabía los tiempos exactos de mis diferentes rutas. Sabía que mi ruta "estándar", alrededor de tres estaciones diferentes del metro de Londres cercanas a mí, me llevaba 45 minutos aunque posteriormente había conseguido reducirla a una media de 42 minutos y obtuve una mejor marca personal de 39 minutos.

A review picture of the Xiaomi Mi Watch

(Image credit: Future)

Sabía cuánto tiempo añadiría si daba una vuelta de calentamiento al parque, si tomaba una ruta diferente hasta el río o si corría hasta un brezal cercano. Cada una de mis rutas habituales tenía sus mejores tiempos personales (PB) arraigados en mi cabeza.

Pero después de dejar que mi rutina de ejercicios se desmoronase, no podía ni acercarme a esos tiempos. Mi ruta estándar tomó unos 48 minutos. Incluso llegar a ese tiempo me parecía agotador. Lo mismo ocurría con mis otros recorridos. Era descorazonador.

Durante todo este tiempo, el smartwatch me recordaba mis malos tiempos, lo mucho que tenía que correr, lo alto que era mi ritmo cardíaco. Los rastreadores se convirtieron en recordatorios permanentes de mi mala salud. Así que en lugar de insultarme constantemente, dejé de correr.

Aprender a correr otra vez

Tras unas cuantas carreras decepcionantes en diciembre, dejé de correr y hacer ejercicio con regularidad. No necesitaba que me recordaran mi incapacidad para acercarme a mi marca personal o alcanzar el mismo número de pulsaciones que antes.

Evidentemente, era una "trampa". No corría porque mis tiempos eran horribles. Mis tiempos eran horribles porque no estaba corriendo. Lo mejor era evitarlo por completo.

Cada vez que me planteaba salir a correr y agarraba el smartwatch me recordaba que "no has salido a correr en 50, 60, 70 días. Idiota, Tom".

Samsung Galaxy Watch 4 Classic

(Image credit: Future)

Entonces me mudé de casa. Me alejé de todas las rutas que había calculado cuidadosamente, de todas las distancias grabadas en mi mente y de los tiempos y las marcas personales. Se desvanecieron. Estaba en una nueva parte de la ciudad, sin números ni cifras.

Así que un día soleado hice algo impensable: me até las zapatillas de correr, salí de casa y corrí. No llevé mi teléfono ni mis auriculares y menos aún mi reloj inteligente. Sólo una botella de agua y las llaves de casa.

Vivo bastante cerca de Hyde Park, un gran espacio abierto de Londres, y me encontré corriendo por sus alrededores hasta que, encogiéndome de hombros, me lancé por una de las vías que lo atraviesan. 

Quien conozca Hyde Park sabrá que estos caminos no son todos directos: se adentran en espacios abiertos, se cruzan entre sí, desembocan en otros caminos sinuosos. No seguí ninguna dirección o sendero predeterminado, sino que corrí por donde me llevaron mis pies.

Fue un viaje refrescante a la naturaleza — todo lo natural que puede ser un parque en medio de una metrópolis — donde mi ruta la dictaba mi capricho y mi música era sólo el sonido de los pájaros y los perros.

Cuando volví, no tenía ni idea de la distancia que había corrido, ni del tiempo que había pasado. Fue una experiencia increíble: me perdí en la sublime sensación de correr, la alegría de poner un paso delante de otro.

Lo que sentí al correr no fue cuantificado por las métricas o las estadísticas proporcionadas por un aparato portátil, ni por las comparaciones con viajes anteriores, sólo por lo bien que me sentí después de la carrera.

La respuesta fue aún mayor cuando corrí por un canal cercano una semana después. Esta vez llevé mi teléfono para escuchar música, pero también dejé de lado el dispositivo de seguimiento de la actividad física y no me cronometré.

OnePlus 10 Pro camera samples

De mi colección de muestras de cámaras OnePlus 10 Pro, aquí hay algunos amigos emplumados que hice en la carrera. (Image credit: Future)

No sé mucho sobre el canal aparte del hecho de que se extiende durante kilómetros y kilómetros y kilómetros. Y cuanto más corría desde el centro de Londres a las afueras de la ciudad, viendo que mi entorno cambiaba una y otra vez, más parecía entrar en un estado intemporal.

Era una aventura. No en el sentido en que las marcas de tecnología tratan de venderte sus aparatos, mostrando un elegante GPS que funciona en las montañas o modos que registran la velocidad de ascenso. No estaba en la naturaleza, estaba en Park Royal, pero sin saber mi ubicación, cuánto tiempo había corrido o cuánto había avanzado, no estaba atado a todos esos números sin sentido.

Seguí corriendo a lo largo de ese canal, seguí girando en las esquinas hacia extensiones de terreno desconocidas, seguí preguntándome "¿qué hay después de esta siguiente curva?" "¿cómo será la siguiente zona?". Después de haber sido reprimido durante dos años de encierro, mi deseo de viajar había tomado el control de mi cabeza.

Después de mucho tiempo, llegué a un umbral. Sabía que si seguía avanzando, si seguía viendo lo que el canal me deparaba, no querría volver nunca más. Y se suponía que esto sólo era una pausa para comer en el trabajo así que quizás hacer mi carrera interminable en este limitado espacio de tiempo era una mala idea. Así que me di la vuelta y volví sobre mis pasos.

Para mí, éste es el placer de correr. Perderse en la sensación de que tus pies tocan el suelo y abrazar cualquier camino que encuentren tus zapatos. Olvidarse de tonterías como el tiempo, la distancia y el ritmo cardíaco, métricas que nos aferran a las aburridas realidades del ejercicio. En su lugar, hay que ver lo que nos depara el horizonte.

No creo que pudiera tener esta experiencia si utilizase un reloj inteligente, si tuviera un dispositivo encadenado que siguiera gritando en silencio "has estado corriendo durante 15 minutos", "has recorrido 1 km". Necesitaba perder esos números de vista para poder ver el camino.

No te quedes atrapado

Honor Watch ES

(Image credit: Future)

No puedo ser la única persona que se siente atrapada en la constante necesidad de superarse a sí misma, de hacer cada circuito más rápido o más largo o más eficiente que el anterior. 

La realidad es que esto distrae del divertido escapismo del ejercicio al aire libre. Incluso si crees que no te estás quemando con tu autocomparación, te recomiendo que lo pruebes. Quítate el reloj inteligente y corre una ruta que nunca hayas hecho antes. No te preocupes por los tiempos, ni por dónde estás, simplemente corre hasta que te canses. Luego da la vuelta y vuelve.

Si tienes un espacio natural para correr, estupendo, pero no importa. Intenta evitar hacer circuitos repetidos en el mismo lugar, es bueno si no sabes realmente a dónde vas (aunque mantente seguro, obviamente). 

Para las personas a las que les gusta medir cada paso que dan, este entrenamiento va a ser un fracaso. No va a entrar en tu historial permanente, ni siquiera tú vas a saber cuánto tiempo has corrido, ni la distancia. Pero esas métricas no son el objetivo y no saberlas es la razón de este ejercicio.

Con suerte, al desvincularte de todos estos números, te encontrarás corriendo porque quieres, no porque tu rastreador de fitness te lo diga. Espero que te ayude. Y si no lo hace, igual aprendas algo sobre tu forma de trabajar, y eso también es bueno.

Al fin y al cabo, correr consiste en escapar de las preocupaciones, no en aumentarlas. Así que si crees que tu rastreador de fitness está haciendo más daño que beneficio, tienes que deshacerte de él.

¿Todo esto quiere decir que los smartwatches y los relojes para correr son malos? Absolutamente no. Cada persona funciona de una manera diferente. A algunos  les gusta tener cifras para contextualizar cada una de sus acciones.

Yo no puedo garantizar que no vaya a usar estos dispositivos nunca más. Al fin y al cabo, mi trabajo consiste literalmente en probar tecnología. Pero cuando no esté probando un wearable de entrenamiento, sí sé lo que haré: quitarme el reloj, dirigirme en una nueva dirección y dejar que el camino me lleve a un lugar donde nunca he estado antes.

Tom Bedford
Deputy Editor - Phones

Tom's role in the TechRadar team is to specialize in phones and tablets, but he also takes on other tech like electric scooters, smartwatches, fitness, mobile gaming and more. He is based in London, UK.


He graduated in American Literature and Creative Writing from the University of East Anglia. Prior to working in TechRadar freelanced in tech, gaming and entertainment, and also spent many years working as a mixologist. Outside of TechRadar he works in film as a screenwriter, director and producer.